domingo, 18 de diciembre de 2011

DIOS ES LO MÁS IMPORTANTE EN NUESTRA VIDA


Evangelio: Mt 8,18-22
En aquel tiempo, al ver Jesús que la multitud lo rodeaba, les ordenó a sus discípulos que cruzaran el lago hacia la orilla de enfrente. En ese momento se le acercó un escriba y le dijo: “Maestro, te seguiré a donde quiera que vayas” (...)
Oración introductoria:
Señor, gracias por toda tu creación, ella es una mensajera tuya, me habla de tu grandeza, de tu omnipotencia, de tu belleza, de tu generosidad y de tu amor. Ayúdame a descubrirte detrás de todas las maravillas que has puesto en el mundo.
Petición:
Maestro, ¡te seguiré a donde quiera que vayas!
Meditación:
¿Qué puede haber más grande que el amor de Jesús? Sin embargo, los hombres del evangelio no consideraban una prioridad el seguimiento de Cristo y ponían antes otros deberes. Que no nos falte a nosotros esa prontitud y disponibilidad para poner en primer lugar a Dios. Con frecuencia, nos parece que hay muchas otras cosas que requieren nuestra atención y dedicación. Sin embargo, Dios es lo más importante en nuestra vida. El discípulo de Jesús no debe anteponer nada a su amor. Comencemos hoy por poner en segundo lugar todo lo demás y dediquemos lo mejor de nosotros mismos a Dios. Dejemos que Él entre de veras en nuestro corazón, en nuestra mente, en nuestras actividades y en nuestra agenda. El tiempo dedicado al apostolado, al trabajo en la Iglesia, a la oración es precioso y es fuente de méritos para el cielo. Hagamos un examen de nuestra vida y veamos cuáles son las cosas donde ponemos nuestro corazón y a qué le solemos dedicar más nuestra atención. ¿Ocupa ya Dios el primer lugar en nuestra vida?
Reflexión apostólica:
El Regnum Christi nos invita a conocer, amar y dar a Cristo, a no tener otra razón para vivir fuera de Cristo, a no hacer nada que no sea por Cristo, a vivir centrados sólo en Él.
Propósito:
Dedicaré un tiempo semanal para Dios y la parroquia.
Diálogo con Cristo:
Clava Señor muy dentro de mí los principios de fe y el amor a tu Reino, pues sólo de ahí nacerán el convencimiento y las fuerzas para la entrega.
"Piensa si Cristo no te estará invitando a encontrar una felicidad mayor..."

(Fuente: "portal católico")

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