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martes, 5 de septiembre de 2017

Moral de la persona: Las virtudes

Lo acaba de publicar EUNSA, para todos los que deseen profundizar en las virtudes humanas.

Autor: Tomás Trigo
9788431332105
Colección: Manuales del Instituto Superior de Ciencias Religiosas
Año: 2017
Páginas: 264
Edición: 1ª Edª

Precio: 17,00 €
 
Descripción
La persona humana está llamada a alcanzar la perfección y la felicidad, la unión con Dios por el conocimiento y el amor, a través de la identificación con Cristo.
Identificarse con Cristo supone vivir las virtudes humanas y sobrenaturales.
En este Manual se estudian las virtudes humanas (salvo la justicia y las virtudes directamente relacionadas con ella, que son objeto de la Moral social).
Cuando se reflexiona sobre las virtudes humanas, es imprescindible ponerlas en relación con las virtudes sobrenaturales (teologales y dones del Espíritu Santo), porque la persona cristiana, que debe identificarse con Cristo (perfecto Dios y hombre perfecto) y continuar su misión en el mundo, debe ser al mismo tiempo muy humana y muy sobrenatural.

Tomás Trigo (Villanueva de Arosa, 1953) es profesor de Teología Moral en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Cuento de Navidad: "Mi mejor Navidad"



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MI MEJOR NAVIDAD 
 
Todos los años, unos días antes de la Navidad, mis hermanos y yo hacíamos un gran Belén en la casa grande de los abuelos. Y poníamos pastores, con ovejas sobre los hombros, ocupaban la entrada del portal. Uno de ellos era más joven que los demás, y tenía los ojos muy grandes. Le habíamos puesto un nombre: el Papán, que significa el que tiene cara de asombro.


Pues bien, recuerdo que en una ocasión, 

lunes, 12 de mayo de 2014

El Evangelio del Domingo

 Jesús, Dios Hijo


Queridos amigos:

Tal vez sea esta mi última carta del curso, pues el 27 de mayo, si Dios quiere, saldré de viaje, y cuando regrese, el 20 de junio, ya estaréis de vacaciones…

El Evangelio del Domingo es muy importante: Jesús nos revela que Él es Dios, como el Padre. “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre”, “Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí”. Más claro, agua. Jesús de Nazaret no es solo un hombre muy bueno, un personaje muy importante, un profeta, un maestro… ¡Es Dios! 

Mis queridos amigos: los cristianos no seguimos a un gran hombre, a un gran profeta ni a un gran maestro, a un hombre excepcional, extraordinario, buenísimo. No. Los cristianos seguimos a Cristo, que es Dios, como el Padre y el Espíritu Santo. 

Un hombre, por muy bueno que sea, no puede salvarnos del pecado y de la muerte. Si Jesús solo fuera un hombre, no estaríamos salvados. Las puertas del Cielo seguirían cerradas para todos, después del pecado de Adán y Eva.

Por eso tiene tanto sentido la palabra que durante los días de Pascua repetimos una y otra pez: ¡Aleluya! ¡Alegría! ¡Alegraos! Dios nos ha salvado. Si somos fieles a Jesús, seremos eternamente felices en el Cielo. 

Allí nos espera también nuestra Madre, la Virgen María.
Allí nos veremos algún día.
¡Qué no falte ninguno!

Os deseo un verano muy feliz, con vuestras familias y con Jesús y María.

Vuestro amigo
Tomás

domingo, 30 de marzo de 2014

Evangelio del 5º Domingo de Cuaresma

 



Queridos amigos:



En el Evangelio del 5º Domingo de Cuaresma contemplaremos la resurrección de Lázaro.  

Como en otras ocasiones, os animo a fijaros en unas palabras que Jesús le dice a Marta, una de las hermanas de Lázaro: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?». Ella le contestó:
-«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

Nuestra vida no acaba en esta tierra. No acaba con la muerte. En realidad somos inmortales. Y si somos fieles a Jesús, nos espera la Vida feliz para siempre. 

Ser fieles a Jesús… Somos sus discípulos, sus amigos, sus hermanos, y no queremos traicionarlo nunca. Queremos estar siempre con Él, amarlo cada vez más, hacer su voluntad, cueste lo que cueste. No nos faltará su ayuda.

Un amigo no traiciona nunca a su amigo. Pero llegarán momentos en la vida en los que tendréis la tentación de traicionar a Jesús. Os lo digo ahora para que cuando llegue ese momento os acordéis. Os encontraréis con personas que se burlarán de vosotros por ser cristianos, discípulos de Cristo. Que os dirán que ya nadie cree en Jesús, que nadie sigue a Jesús, que estáis anticuados… 

Cuando lleguen esos momentos, tenemos que ser valientes y decir a Jesús: «Yo creo que tú eres el Hijo de Dios, que has muerto y resucitado por mí y por todos, para que todos podamos ser felices eternamente en el Cielo. Gracias de todo corazón. Quiero serte fiel y no dejarte jamás».  

Se acerca la Semana Santa y, por tanto, el Domingo de Resurrección, la fiesta más grande del año. Pero de eso ya hablaremos otro día.

Espero que tengáis muy buen tiempo, y deseo que este curso obtengáis muy buenas calificaciones en todas las asignaturas.


Saludos cordiales de

Tomás


viernes, 21 de marzo de 2014

Evangelio del domingo

 


Queridos amigos:



En el Evangelio del domingo próximo contemplaremos una escena preciosa: la conversación de Jesús, cansado del camino, con una mujer de un pueblo llamado Sicar, en la región de Samaría. Jesús se sienta en el brocal de un pozo, mientras los discípulos van al pueblo a comprar comida. Llega una mujer a buscar agua y Jesús le pide que le dé de beber.


Quiero pensar sobre unas palabras que Jesús le dice a aquella mujer samaritana: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».

La sed… ¿Habéis pasado sed alguna vez? Pero ¿mucha sed? Es un sufrimiento tremendo. La persona que tiene mucha sed no piensa más que en beber agua, porque sin el agua se muere. 


Jesús le habla a la samaritana de otro tipo de sed: la sed de amor. Todos necesitamos ser amados y amar. Si una persona no es amada y no ama, se muere. No físicamente, sino espiritualmente. 


Pues bien, Jesús nos ama más que nadie, y envía a nuestra alma el Espíritu Santo, que nos hace capaces de amar de verdad a todos.

El que se sabe amado por Jesús y ama de todo corazón a los demás es feliz, “nunca más tendrá sed”.


Ojalá lo recordéis siempre: lo que nos hace felices no es tener muchas cosas o ser admirados por los demás. Lo que nos hace felices de verdad es saber que Dios nos quiere y querer de corazón, con obras, a todos.


Por cierto, me gustan muchísimo los comentarios que hacéis a las cartas que os escribo.

Os envío a todos un saludo lleno de cariño.


Tomás

sábado, 15 de marzo de 2014

19 de marzo, día de San José

 

Queridos amigos:

En la carta anterior, prometí escribiros sobre san José, porque el día 19 celebramos su fiesta. 

¿Cómo imagináis a san José?

Yo me lo imagino joven y sonriente, siempre sonriente. No sé por qué, pero siempre lo imagino alegre y de buen humor. Seguro que se consideraba la persona más privilegiada de la tierra, después de María. Era el hombre de confianza de Dios, porque le confió a su Madre, la santísima Virgen, y a su hijo, Jesús.
Me lo imagino enseñando a Jesús a andar. Y cuando Jesús se cae, lo toma en sus brazos y lo llena de besos.
Me lo imagino enseñando a Jesús a utilizar el martillo y la sierra, y le dice: “Ten cuidado, Jesús. No te hagas daño”.
Me lo imagino llegando a casa, cansado de trabajar, y que María le dice: “Ya está preparada la comida, José”.

Y ahora me lo imagino mirándoos a vosotros desde el Cielo y diciéndole a María: “¿Te has fijado qué majos son estos chicos y chicas de 6º?”
Sí, porque el Cielo está muy cerca de la tierra. Y Jesús, María y José nos ven y nos miran siempre con cariño. 
Os lo digo para que de vez en cuando os acordéis de que san José os mira, y le digáis algo. Por ejemplo: “San José, te quiero; ayúdame a trabajar bien; ayúdame a querer mucho a Jesús y a María; ayúdame a sonreír cuando me cueste; ayúdame a estar siempre de buen humor para hacer felices a los demás. Y ayuda mucho a mi padre”. 


Que el día 19 les demostréis todo vuestro cariño a san José y a vuestro papá.

Tomás

lunes, 10 de marzo de 2014

Evangelio de la Misa del 2º Domingo de Cuaresma 2014

Queridos amigos:
El Evangelio del próximo domingo nos cuenta el milagro de la transfiguración del Señor ante tres de sus discípulos. Dice el evangelista que, en ese momento, se oyó una voz que decía: «Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle». Es la voz de Dios Padre que nos confirma que Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios, y nos pide que escuchemos sus palabras, es decir, que hagamos lo que nos diga.
Quiero subrayar esta palabra: «Escuchadle». ¡Escuchad a Jesús!
Hoy en día hay mucha gente que habla, que dice cómo debemos vivir, que quiere imponer sus ideas. Mucha gente que habla a través de los medios de comunicación, de los libros, de las películas. Pero no todo lo que dicen es verdad. No todo lo que dicen es bueno.
A quien debemos escuchar sin condiciones es a Jesús. Sólo Él nos dice siempre y en todo la verdad. Sólo Él nos indica el camino de la felicidad y de la salvación. Ojalá leáis todos los días los Evangelios: ahí tenéis lo que nos dice Jesús. Porque el Evangelio es como una carta que Jesús nos escribe a cada uno... Y así hemos de leerlo.
Y no olvidéis que Jesús nos habla en el Evangelio y también a través de las enseñanzas de la Iglesia que Él fundó para nuestra salvación. Escuchar a la Iglesia es escuchar a Cristo.
Se acerca la fiesta de san José. En la próxima carta os hablaré de él.
Recuerdos a todos de
Tomás

domingo, 2 de marzo de 2014

Evangelio de la Misa del 1º domingo de Cuaresma 2014

diablo y jesus

Queridos amigos:

En el Evangelio del próximo domingo, que es el primer domingo de Cuaresma, escucharemos algo sorprendente: Jesús es tentado por el diablo. Sí, el diablo existe, no es un cuento. E intenta apartarnos de Dios.

Jesús nos enseña cómo debemos actuar ante las tentaciones de Satanás: no dejarnos engañar por él, que es el “padre de la mentira”. 

Estoy convencido de que hay una tentación muy típica del diablo. Cuando intentamos portarnos bien y fallamos, puede suceder que nos entre el desánimo, y que pensemos: “Nunca lo voy a conseguir, nunca seré una persona como Jesús quiere que sea. Bah, es mejor no seguir intentándolo”.

Es la tentación de tirar la toalla. 
Y eso es lo que más le gustaría al diablo: que tirásemos la toalla y no siguiésemos luchando para ser buenos hijos de Dios. Porque, ¿sabéis quiénes son los que no llegan a meta? Los que tiran la toalla…

Pues cuando sintáis esa tentación, no os dejéis engañar. Seguid adelante, sin desanimaros. Los hijos de Dios no tenemos motivos para desanimarnos. Porque si fallamos, el Señor nos perdona, nos da un abrazo y nos anima a seguir luchando por amor. 

Y al final llegaremos al Cielo. Pues claro que sí. Solos no podemos. Pero con la ayuda del Señor y de la Santísima Virgen, llegaremos. ¡Llegaremos! ¡Venceremos! ¡Allí os quiero ver a todos!
¡Nada de tirar la toalla!

Ah, y muchísimas gracias por vuestras oraciones, y por los impresionantes diplomas que me habéis enviado. Habéis conseguido conmoverme… Sois geniales. De verdad.

Tomás



sábado, 22 de febrero de 2014

¡¡¡Feliz cumpleaños, Tomás!!!

una tarde de cumpleaños
Queridos amigos:


Para que no sea siempre lo mismo, hoy quiero hablaros de la fiesta del cumpleaños. No sé cómo la celebráis cada uno de vosotros. Tal vez os hacen una tarta con once o doce velas… y, mientras sopláis para apagarlas todas de una sola vez, os cantan “Happy Birthday to You”.


Celebrar el día de nuestro nacimiento es celebrar que Dios nos ha creado. ¿Y sabéis qué significa eso de que Dios nos ha creado? Pues significa que Dios piensa en mí y me quiere y decide que yo exista para hacerme muy feliz. 


Pero fijaos bien que digo “piensa” y “me quiere”, en presente. Porque Dios está siempre pensando en mí, me está queriendo siempre, continuamente. En ningún momento se olvida de mí… Dios piensa en cada uno y ama a cada uno como si fuese su único hijo. Para Dios no hay masas, muchedumbres…


Sí, es una verdad maravillosa. Podéis pensar que Dios, en este momento (y siempre), os está mirando con una sonrisa de Padre, un Padre que os quiere con un corazón lleno de infinita ternura. Os está mirando embobado, como una madre o un padre miran a su bebé. Y está pensando: “¡Cuánto te quiero! Te quiero tanto que deseo hacerte infinitamente feliz”.


Y lo único que nos pide… ¿Sabéis qué es lo único que nos pide? Que respondamos a su amor con el nuestro. Amor con amor se paga. Y no hay que olvidar que el amor a Dios, como ya os dije otro día, se demuestra cumpliendo sus mandamientos.


¿Y por qué os he escrito hoy sobre este asunto del cumpleaños? Ah, ya me acuerdo. Porque el día 28 de este mes es el mío. ¿Cuándo es el vuestro? Cuando lo cumpláis, será muy fácil, porque solo tendréis que apagar once o doce velas, tal vez trece. Eso no es nada. A ver si sois capaces de apagar, de una sola vez, todas las que tendré que apagar yo: ¡¡¡¡61!!!! 


Y ahora, con la confianza que tengo con vosotros, os voy a pedir un regalo: que recéis por mí un Avemaría. Sé que lo haréis. Muchísimas gracias. 



Tomás

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Tras leer la carta, hay ya las primeras felicitaciones de Medi, Relity y Jasid. Los próximos días serán los niños que harán algo especial (no sólo online) para alguien muy especial.



lunes, 10 de febrero de 2014

Evangelio del domingo (16 de febrero 2014)



En el Evangelio del próximo Domingo, Jesús nos habla de cumplir sus mandamientos: «El que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos».

Si queremos saber si amamos de verdad a Jesús, debemos hacernos esta pregunta: ¿Trato de cumplir sus mandamientos?

Porque no basta con decirle a Jesús: “Te quiero”. Eso está muy bien, pero no basta.

Si le decimos, por ejemplo, a nuestra madre: “Te quiero”, y después ella nos pide que le ayudemos a limpiar la casa, o nos envía a hacer un recado, y no lo hacemos, tal vez nos pregunte: “Oye, ¿no decías que me querías?”.

Claro: el amor se demuestra con obras.

Amamos de verdad a Jesús si luchamos por cumplir sus mandamientos.

Pero, ojo, esos mandamientos no son caprichos. Si lo pensáis bien, lo que Jesús nos manda es lo bueno para nosotros y para los demás. Y lo que nos prohíbe es lo malo para nosotros y para los demás. Podemos estar seguros de que si hacemos lo que Jesús nos manda, seremos muy felices y haremos muy felices a los que nos rodean.

¿Y si me cuesta mucho cumplir lo que Jesús me manda? Alguna vez puede suceder que nos cueste mucho. Pues os voy a decir el secreto para poder hacerlo. Atentos. Tomad nota. Porque esto va muy en serio, chicos. Y lo tengo muy comprobado.

El gran secreto para hacer la voluntad de Jesús es… ¡pedir ayuda a nuestra Madre!

Que Ella os bendiga. Mejor dicho: Ella os bendice siempre, porque sois sus hijos.

Tomás

miércoles, 5 de febrero de 2014

Evangelio del domingo (9 de febrero de 2014)



Queridos amigos:

El domingo pasado me equivoqué de Evangelio. Era otro diferente, porque era la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, y no me di cuenta. ¡Perdón!

En el Evangelio del domingo próximo oiremos estas palabras del Señor dirigidas a cada uno de nosotros: “Vosotros sois la sal de la tierra”, “Vosotros soy la luz del mundo”. 
 
En el mundo en el que vivimos hay mucha oscuridad, mucho egoísmo y poco amor, porque hay mucha gente que no conoce a Jesús. ¡Ese es el gran problema! 
 
Nosotros lo conocemos. Somos sus amigos. Pero tenemos que darlo a conocer al mundo entero. Si lo damos a conocer a los demás, haremos que este mundo sea más luminoso y más alegre. Un mundo en el que dará gusto vivir… 
 
¿Y cómo daremos a conocer a Jesús?
Sobre todo, con nuestras buenas obras. Si luchamos por portarnos bien, los demás verán reflejado a Jesús en nosotros.

Ojalá que cada día nos parezcamos un poco más a Jesús en nuestro modo de comportarnos con los demás, de estudiar, de hablar y de divertirnos.

Pero si fallamos, no podemos desanimarnos. Hay que pedir perdón y seguir adelante. ¡Siempre adelante, llenos de alegría y buen humor, de la mano de nuestra Madre, la Santísima Virgen!

Que Ella os bendiga siempre.

Tomás


miércoles, 29 de enero de 2014

Evangelio del domingo (2 de febrero 2014)

 

Queridos amigos:

El próximo domingo escucharemos el Evangelio de las Bienaventuranzas. Bienaventuranza significa Felicidad. 

Es un Evangelio precioso. Jesús nos descubre ocho “secretos” para ser felices. 

Todas las Bienaventuranzas son importantes, pero si tuviera que elegir una para hablaros de ella, elegiría esta: “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia”. 

Misericordioso es el que perdona a los demás. 

No me negaréis que a veces perdonar es difícil. Cuando una persona te insulta, cuando un amigo te traiciona, cuando alguien a quien pides un favor no te lo hace… Lo primero que sentimos es rencor, deseo de venganza, enfado… Y ahí es cuando hay que decir: “¡No! No quiero odiar, quiero perdonar. Señor, ayúdame a hacer como Tú, que siempre nos perdonas”.

Las personas que perdonan son felices, tienen paz. Las que odian viven amargadas… Y hasta la cara se les pone feísima…

¡Pues, ánimo, chicos! ¡A ser como Jesús: a perdonar siempre! 

Os recuerdo a todos en mis oraciones.

Tomás




lunes, 20 de enero de 2014

Evangelio del domingo (26 de enero 2014)


Queridos amigos:

En el Evangelio del Domingo que viene vais a escuchar que Jesús llama a Pedro y Andrés, a Santiago y Juan, que eran pescadores, para que lo sigan. Y ellos dejan la barca y se van con Jesús. 
 
Jesús también nos llama a vosotros y a mí para que lo sigamos de cerca. ¿No decimos que somos cristianos, que somos discípulos de Jesús, seguidores de Jesús?

Pero también nosotros, si queremos seguir a Jesús, tenemos que dejar a un lado lo que nos impide seguirle de cerca. 
 
¿Cuál es nuestra barca, esa barca que tenemos que dejar para seguir a Jesús?

Pienso que a veces nuestra barca es la comodidad. Cuando alguien necesita de nosotros y nos pide ayuda… ¡cuánto nos cuesta dejar la comodidad! 
 
¡Pues, ánimo, chicos! Vamos a dejar la barca de la comodidad, de la pereza y de la flojera, para servir con buena cara a todo el que necesite nuestra ayuda, empezando por nuestros familiares y siguiendo por nuestros amigos… ¿De acuerdo?

Que la Madre de Dios os bendiga siempre.

Tomás

jueves, 5 de diciembre de 2013

Carta sobre cómo celebrar la Navidad


Queridos amigos (a los que tanto me gustaría conocer personalmente):

Os diré cómo pienso que debemos celebrar la Navidad.

¿Recordáis que Jesús nació en un establo y que su Madre lo recostó en un pesebre? ¡Qué lugar más pobre e incómodo para nacer! José y María no consiguieron un sitio mejor. Pero le dieron algo mucho más importante: unos corazones llenos de infinito cariño y ternura.

Pues eso es lo que Jesús espera de nosotros en estas Navidades y siempre: un corazón lleno de amor hacia Él y hacia los demás. En un corazón así es donde se encuentra más a gusto.

¿Y cómo hacer para que nuestro corazón sea en corazón enamorado, en el que Jesús se encuentre a gusto?

Os propongo tres cosas...

La primera, que pidáis perdón a Jesús y a los demás por vuestras faltas. A veces nos cuesta pedir perdón, porque es reconocer que hemos hecho algo mal. Pero es un acto de humildad y de amor que limpia el corazón.

La segunda, que perdonéis a todos los que se hayan portado mal con vosotros. ¡Qué bonito es perdonar! Es lo que más nos asemeja a Dios, que nos perdona siempre.

Y la tercera es que os hagáis esta pregunta: ¿Cómo me las voy a ingeniar para hacer felices a los demás durante estas Navidades? Pensad, sobre todo, en las personas más cercanas, con las que vais a pasar más tiempo: vuestros padres y hermanos. Ánimo, pensad un poco. Seguro que se os ocurren muchos detalles.

Y tened en cuenta que todos los detalles de cariño que tengáis con los demás es como si los tuvierais con Jesús.

Ah, y cuando estéis delante del Belén no os olvidéis, por favor, de pedirle a Jesús por mí. Podéis estar seguros de que yo le pediré por vosotros.

Con todo cariño


Tomás