
7. El niño Jesús en el Templo
José y María suben, con Jesús, que ya tiene doce años, de
Nazaret a Jerusalén, para la fiesta de Pascua. En el viaje de regreso, Jesús
desaparece. José y María pasan el día preguntando a cada familia de la larga
caravana: “¿Habéis visto a Jesús? ¿Habéis visto a un niño de doce años?” Y siempre
la misma negativa, que hace crecer todavía más su angustia.
Por fin, lo encuentran en el Templo, sentado en medio de los
doctores de la Ley, escuchándoles y preguntándoles.
-Hijo -le pregunta María-, ¿por qué nos has hecho esto? Mira
cómo tu padre y yo, angustiados, te buscábamos.
Y él les dice:
-¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es necesario que yo
esté en las cosas de mi Padre?
Pero ellos no comprenden esta respuesta.
Verdaderamente, todo aquello era difícil de comprender: un
niño que se pierde a propósito, que sabe que sus padres lo buscan angustiados,
que a sus doce años deja con la boca abierta a los doctores del templo…
María y José no comprenden, pero no protestan. Son humildes
y reconocen que no pueden entender totalmente los planes de Dios.
Jesús, te pido que me ayudes a imitar a María y José: ante
la enfermedad, el dolor, los disgustos y contrariedades, no quiero protestar ni
rebelarme. Te preguntaré, con sencillez y confianza: “Señor, ¿por qué permites
esto? ¿Qué esperas de mí”. Y sé que Tú, de un modo u otro, me harás ver que eso
es lo mejor para mí.
(Autor: Tomás Trigo)

