sábado, 3 de diciembre de 2011

LAS 3 VENIDAS DE JESÚS


Pedro de Blois ("hijosdelfiat")

Hay tres venidas del Señor, la primera en la carne, la segunda en el alma, la tercera en el juicio. La primera tuvo lugar a medianoche, según las palabras del Evangelio: “A medianoche se oyó una voz: ¡Que llega el esposo!”. Esta primera venida ya pasó, porque Cristo fue visto en la tierra y conversó con los hombres. Actualmente estamos en la segunda venida, pero con la condición de que seamos de tal forma que pueda venir a nosotros; porque ha dicho que si le amamos vendrá a nosotros y hará su morada en nosotros. Esta segunda venida, pues, es para nosotros una verdad con cierta incertidumbre porque, ¿quién sino el Espíritu de Dios conoce quiénes son de Dios? Aquellos que el deseo de Dios arrebata fuera de sí mismos saben bien cuándo llega Él; y, sin embargo, “no saben de dónde viene ni adónde va”. En cuanto a la tercera venida, es muy cierto que ocurrirá y muy incierto cuándo será, puesto que no hay nada más cierto que la muerte y nada más incierto que el día de la muerte.
La primera venida fue humilde y escondida, la segunda es misteriosa y llena de amor, la tercera será resplandeciente y terrible. En su primera venida, Cristo fue juzgado injustamente por los hombres; en la segunda, nos hace justos por su gracia; en la última, lo juzgará todo con equidad: Cordero en su primera venida, León en la última, Amigo lleno de ternura en la segunda.

Escrito por San Antonio Abad   ("materunitatis")

Conocemos las tres venidas del Señor. Además de la primera y de la última, hay una venida intermedia. Aquéllas son visibles, pero ésta no.
En la primera el Señor se manifestó en la tierra y vivió en los pobres, cuando –como él mismo dice- lo vieron y lo odiaron. En la última “contemplarán todos la salvación que Dios nos envía y mirarán a quien traspasaron”. La venida intermedia es oculta, sólo la ven los elegidos, en sí mismos, y gracias a ella reciben la salvación. En la primera el Señor vino revestido de la debilidad de la carne; en esta venida intermedia viene espiritualmente, manifestando la fuerza de su gracia; en la última vendrá en el esplendor de su gloria.Esta venida intermedia es como un camino que conduce de la primera a la última. En la primera Cristo fue nuestra redención; en la última se manifestará como nuestra vida; en esta venida intermedia es nuestro descanso y nuestro consuelo.Pero, para que no pienses que estas cosas que decimos sobre la venida intermedia son invención nuestra, oye al mismo Señor: “El que me ama guardará mi palabra; mi Padre lo amará y vendremos a posar en él nuestra morada”. He leído también en otra parte: “El que teme al Señor obrará bien”. Pero veo que se dice aún algo más acerca del que ama a Dios y guarda su palabra. ¿Dónde debe guardarla? No hay duda que en el corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti.

Conserva tú también la palabra de Dios, porque son dichosos los que la conservan. Que ella entre hasta lo más intimo de tu alma, que penetre tus afectos y hasta tus mismas costumbres. Como lo bueno, y tu alma se deleitará como si comiera un alimento sabroso. No te olvides de comer tu pan, no sea que se seque tu corazón; antes bien sacia tu alma con este manjar delicioso.Si guardas así la palabra de Dios es indudable que Dios te guardará a ti. Vendrá a ti el Hijo con el Padre, vendrá el gran profeta que renovará Jerusalén, y él hará nuevas todas las cosas. Gracias a esta venida, “nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial”. Y así cómo el primer Adán irrumpió en todo el hombre y lo llenó y envolvió por completo, así ahora poseerá totalmente a Cristo, que lo ha creado y redimido y que también un día lo glorificará.

No hay comentarios:

Publicar un comentario