Padre nuestro, que estás en nosotros,
en lo más profundo de nuestro interior.
Te llamamos santo, porque eres el principio del bien.
Te bendecimos,
porque nos mueves e impulsas a obrar siempre el bien.
Por eso te queremos y queremos a toda la humanidad,
que es donde resides.
Empújanos a traer tu reino a este mundo,
tu reino de justicia, verdad, amor fraterno, solidaridad,
paz y alegría.
Aliéntanos a cumplir tu voluntad y practicarla,
y difundirla, aquí en la tierra.
Que luchemos por conseguir el agua y los alimentos
para todos y todas, los hambrientos y sedientos.
Y no sólo la comida, sino también la sanidad,
la educación, el trabajo, la felicidad y la dignidad.
Sabes que no podemos ser perfectos,
no tengas en cuenta nuestros errores y negligencias.
Nos proponemos amar incluso a los que nos hacen daño, siguiendo tu ejemplo,
y ser misericordiosos.
No albergar odios, ni rencores,
y prescindir de nuestros egoísmos,
que nos separan de los demás
Danos fuerza para no caer en la superficialidad,
el olvido de Ti y de los hermanos,
el desamor, la indiferencia,
el creernos el centro en cualquier situación,
el despilfarrar nuestras vidas
y nuestros bienes materiales.
No permitas que practiquemos el mal
en ninguna de sus formas: avísanos, frénanos.
Y recibe como ofrenda el dolor físico o moral,
que nos toque sobrellevar en esta vida.
Ojalá sepamos llevar adelante este proyecto
que Tú nos propones.
Alberto Giráldez
(Fuente: "feadulta.com")
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