martes, 17 de julio de 2012

PARA LEER EN VERANO




LA LECCIÓN DE LA MARIPOSA

Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo. Un hombre se sentó junto a él y observó durante varias horas cómo la mariposa se esforzaba tratando de que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero. Le pareció que ella sola ya no lograría ningún progreso. Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: tomó unas tijeras y cortó el resto del capullo.

La mariposa entonces, salió facilmente. Pero su cuerpo estaba atrofiado, era pequeño y tenía las alas aplastadas. El hombre continuó observándola porque él esperaba que, en cualquier momento, las alas se abrirían, y se agitarían, y serían capaces de soportar el cuerpo, que a su vez se iría fortaleciendo.

Pero nada de eso ocurrió. La realidad es que la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo deforme y unas alas atrofiadas. Nunca fue capaz de volar. En su afán de ayudar, de evitar un esfuerzo, o un sufrimiento, la había dejado lisiada para toda la vida.

Pedí fuerzas y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte. Pedí sabiduría y Dios me dio problemas para resolver. Pedí coraje y Dios me dio obstáculos que superar. Pedí amor y Dios me dio personas para ayudar. Pedí favores y Dios me dio oportunidades. Quizá incluso no recibí nada de lo que pedí, pero recibí todo lo que precisaba.


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EL IDIOMA QUE HABLA DIOS

 Cierto día, un joven nacido en Roma preguntó a los ancianos cuál era el idioma en el que hablaba Dios.
- Dios habla en latín, por supuesto - le respondieron

Mas el joven no quedó satisfecho con la respuesta. ¿Cómo, si no, entenderían a Dios el resto de los pueblos, si hablaba en su lengua? No contento con eso, decidió salir al mundo a hallar la respuesta. Fue a Persia y le dijeron que Dios hablaba en la lengua persa; descontento, fue a Arabia, pero le aseguraron que hablaba árabe;  y así con todos los países que visitó.

Abatido por no encontrar una respuesta a la pregunta que le obsesionaba, comenzó a vagar sin rumbo fijo. Una noche apacible, cansado de andar por un desierto, buscó refugio en una pequeña gruta de pastores. En un rincón, junto a unos animales, había una muchacha, con su hijo recién nacido apoyado en el pesebre. El joven se acercó y le susurró:
- ¿Tú no sabrás qué idioma habla Dios, verdad?

Ella, sonriendo, miró su hijo y después al joven y le respondió:
- Por supuesto que sí. Dios habla el idioma del Amor.


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Estas historias y muchas más, las podéis encontrar en el siguiente enlace:
Textos para pensar sobre la vida y el camino hacia Dios 

2 comentarios:

  1. hola, me alegro de que se publiquen articulos tan bonitos como este, y que se divulgue que Dios habla el idioma de todos, no solo de los hombres y mujeres, sino de todas las criaturas que el creó.

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    1. Dios es universal para todos. Venimos de Dios y volvemos a Él. Nuestro idioma pertenece a Dios. Y como cualquier idioma que se estudia como el inglés, siempre hay algo nuevo que conocer sobre el idioma de Dios. Gracias por tu comentario.

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