lunes, 20 de agosto de 2012

JESÚS, DULCE MEMORIA



San Bernardo de Claraval, monje del s. XI, escribió una de las poesías más hermosas de toda la historia del cristianismo: el “Iubilus de nomine Iesu

    Dulce es el recuerdo de Jesús, 
   que trae la alegría verdadera al corazón;
   pero su presencia es más dulce que la miel 
   y que todas las cosas. 
   No puede cantarse nada más suave 
   ni escucharse nada más agradable,
   no puede pensarse nada más delicioso 
   que Jesús, el Hijo de Dios.

   ¡Oh, Jesús!, esperanza para los penitentes, 
   eres piadoso con los que te suplican
   y bueno con los que te buscan, 
   ¿Qué serás para los que te encuentran?
   Ni la lengua puede decirlo 
   ni la pluma expresarlo;
   solo quien lo ha experimentado 
   sabe lo que es amar a Jesús.
   Cuando visitas nuestro corazón, 
   luce para él la verdad,
   la vanidad del mundo pierde su valor 
   y dentro hierve la caridad.
   ¡Oh Jesús!, dulzura de los corazones, 
   fuente de lo verdadero,
   luz de las mentes, 
   tú excedes todo gozo y todo deseo.

   Jesús, honor de los ángeles, 
   dulce música para el oído,
   miel maravillosa para la boca, 
   néctar celeste para el corazón.
   Ya veo lo que busqué 
   y tengo lo que deseé,
   porque mi corazón se abrasa 
   en el amor de Jesús.

(Fuente: Blog Padre Eduardo)

No hay comentarios:

Publicar un comentario