BIENAVENTURADOS LOS POBRES DE ESPÍRITU,
PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS.
(Mt. 5, 1-3)
Feliz aquella persona que es pobre de espíritu, en el sentido que sabe que necesita a Dios en su vida y le pide ayuda, que ora cada día, que confia y vive la Palabra de Dios.
La pobreza de espíritu no se mide por las cosas que se poseen, sino por las cosas que se valoran...
Vivir añorando sólo los valores del Reino (la verdad, la justicia,
la solidaridad...) es la mejor forma de vivir en Verdad, Justicia,
Solidaridad...
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Ven Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo,
Llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos
el fuego de tu amor.
Envía, Señor, tu Espíritu.
Que renueve la faz de la Tierra.
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