sábado, 20 de octubre de 2012

EL CIELO EMPIEZA EN LA TIERRA

 
Cuando haya pasado la existencia en este mundo, los que hayan acogido a Dios en su vida y se hayan abierto sinceramente a su amor, en el momento de la muerte, podrán gozar de la plenitud de comunión con Dios, que constituye la meta de la existencia humana. (...)
Con todo, esta situación final se puede anticipar de alguna manera hoy, ,tanto en la vida sacramental, cuyo centro es la Eucaristía, como en el don de sí mismo mediante la caridad fraterna. Si sabemos gozar ordenadamente de los bienes que el Señor nos regala cada día, experimentaremos ya la alegría y la paz de que un día gozaremos plenamente. Sabemos que en esta fase terrena todo tiene límite; sin embargo, el pensamiento de las realidades últimas nos ayuda a vivir bien las realidades penúltimas. Somos conscientes de que mientras caminamos en este mundo estamos llamados a buscar «las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios» (Col 3, 1), para estar con él en el cumplimiento escatológico, cuando en el Espíritu, él reconcilie totalmente con el Padre «lo que hay en la tierra y en los cielos» (Col 1, 20).Catequesis del Papa sobre el Cielo

(Fuente: "aciprensa")

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