
«Sacerdotes para el tiempo y
la eternidad»
Incluso aunque no puedan
moverse, están dispuestos a ofrecer la ayuda espiritual que da sentido a su
vida.
El padre Robert, sacerdote
de la diócesis de Nanterre: tiene 91 años y una vez se jubiló, a los
75, no dejó de dedicarse a preparar bautismos y matrimonios, a dar catecismo a
grupos de scouts y a ejercer de capellán y dar retiros a distintos movimientos
cristianos.
No se trata sólo de ayudar
al clero activo, en un momento de falta de sacerdotes que hace la vida de los
clérigos realmente saturada y dura. Es también una cuestión de vocación:
"Nuestro deseo es servir a Dios y a los hombres hasta el último suspiro.
(Fuente: "Blog Padre José Medina")
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