Celebramos
en la Semana Santa el amor que nos manifestó Dios, que conduce a una mejor vida con Dios, que es la vida eterna en la lógica de Dios, del amor.
La
Semana Santa inicia el Domingo de Ramos, donde recordamos la entrada
triunfal de Jesús a la ciudad de Jerusalén, que va a ofrecer su vida por
la salvación de todos los hombres.
El Jueves santo recordamos que en la
Última Cena, Jesús nos dejó el sacramento de la Eucaristía y del Orden Sacerdotal,
nos da el mandamiento del amor.
El Viernes Santo recuerda el camino de
la cruz (Via Crucis) que es su pasión, donde se ofrece por nosotros
aceptando morir en la cruz para salvarnos del pecado.
Celebrar la Semana Santa y especialmente el Domingo de Resurrección es tener un encuentro personal con Jesús para acompañarlo
realmente, convertir nuestra vida a los valores y actitudes que Él tuvo.
(Fuente: "sacerdote eterno")
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