San Agustín termina por redondear su principio metodológico: "Entiende para creer, cree para entender".
En este ejercicio infatigable de la razón a la luz de la fe, San Agustín ha sido por siglos, hasta Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII, el más grande de los pensadores cristianos, y es uno de los más grandes de toda la historia de la Humanidad. Nadie como él ha pintado la inquietud humana en pos de lo verdadero, dotado como estaba a la vez de una inteligencia muy grande, y de un corazón más grande todavía.
Para leer más: Vida de San Agustín - FE Y RAZÓN
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