domingo, 8 de enero de 2012

"NUESTRO CORAZÓN ESTÁ INQUIETO HASTA QUE DESCANSA EN TI"

Decía San Agustín de Hipona en un párrafo de sus Confesiones: “nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón permanece inquieto hasta que descansa en ti”. Nuestro corazón, nuestro cuerpo y espíritu, nuestra mente, nuestra razón, en fin nuestro mundo permanece inquieto en una búsqueda continua de ti, de la paz, de la vida, de la verdad. Todo corazón inquieto lo está porque se sabe incompleto, siente que le falta algo, y emprende la búsqueda de ese complemento.

San Agustín termina por redondear su principio metodológico: "Entiende para creer, cree para entender".
En este ejercicio infatigable de la razón a la luz de la fe, San Agustín ha sido por siglos, hasta Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII, el más grande de los pensadores cristianos, y es uno de los más grandes de toda la historia de la Humanidad. Nadie como él ha pintado la inquietud humana en pos de lo verdadero, dotado como estaba a la vez de una inteligencia muy grande, y de un corazón más grande todavía. 

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