Una forma de entrar en manera de humildad es ese abrazarse a la
Cruz de manera incondicional que está magníficamente expresada por San
Juan de la Cruz en una síntesis que él hace de la
doctrina de la “Subida al Monte Carmelo” o Monte de la perfección.
“Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes,
has de ir por donde no sabes.
Para venir a lo que no posees,
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres,
has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo,
dejas de arrojarte al todo.
Porque para venir del todo al todo
has de negarte del todo en todo.
Y cuando lo vengas del todo a tener,
En esta desnudez halla el
Espíritu su descanso, porque,
no codiciando nada,
nada le fatiga hacia
arriba, y nada le oprime
hacia abajo, porque está en
el centro de su humildad.
Porque, si quieres tener algo en todo,
no tienes puro en Dios tu tesoro”.
(Fuente: "www.padrebuela.com.ar")
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