Los Apóstoles recibieron la plenitud del Espíritu Santo en
Pentecostés; nosotros, en la Confirmación.
Los Apóstoles en Pentecostés se llenaron del
Espíritu Santo y de dones excepcionales (cfr. Hechos de los Apóstoles 2,1-4).
También nosotros recibimos en el Bautismo el Espíritu Santo junto con la
gracia, pero el Señor ha instituido el Sacramento de la Confirmación, que es
necesario para la plenitud de la gracia bautismal. La Confirmación une más
íntimamente a la Iglesia y enriquece con la fortaleza especial del Espíritu
Santo; de forma que nos comprometemos mucho más, como auténticos testigos de
Cristo, a extender y defender la fe cristiana con nuestra palabras y obras, a
mostrarnos ante los demás como verdaderos discípulos de Cristo.
(Fuente: "aplicaciones.info/religion")
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